TEXTOS PARA MEDITAR

TEXTOS PARA MEDITAR
En esta sección irán apareciendo distintos textos, poesías, pensamientos de autores conocidos,... que nos pueden ayudar a reflexionar un poco y a meditar sobre nuestro comportamiento como cristianos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

PASCUA 6: RESURRECCIÓN, CENTRO DE LA FE Y DE LA VIDA

La Resurrección de Jesús por el poder de Dios, después de su muerte, es la consumación de la salvación de Dios, el centro de nuestra fe, y el hecho central de la creación y de la salvación del mundo.
Los cristianos nos distinguimos de los demás por muchas cosas, pero la diferencia más radical y lo más original de nuestra fe es precisamente creer que Dios, con su poder, resucitó a Jesucristo, como primicia de lo que Dios quiere hacer con todos los que crean en El. Nosotros creemos con todo nuestro corazón que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, que vino a la tierra para redimirnos del pecado y del poder de la muerte dando testimonio de la bondad de Dios y anunciándonos las promesas de la vida eterna. La incredulidad y el rechazo de los judíos lo condenaron a muerte y en el patíbulo de la Cruz Jesús manifestó definitivamente el amor de Dios aceptando la muerte de su Hijo como precio de la salvación de los hombres. Por su fidelidad, por su obediencia, por el ofrecimiento de su vida, Jesús mereció ser liberado de la muerte y glorificado en su humanidad como Juez y Señor del mundo.

Manteniéndose fiel al Padre celestial y a la misión recibida hasta la muerte, a pesar de los rechazos y las injusticias sufridas en su propia carne, Jesús quebró el poder del mal en el mundo, consumó la verdad de la vida humana en la fidelidad y la obediencia a Dios, abrió los caminos de la verdadera piedad para la humanidad entera. Por todo ello mereció ser glorificado por el Padre celestial en su carne moral, fue resucitado, transfigurado, glorificado y constituido Juez y Salvador de vivos y muertos.

sábado, 30 de abril de 2011

PASCUA 5 : PUESTO QUE CRISTO HA RESUCITADO

Puesto que Cristo ha resucitado,
la fuerza del presente es el futuro.
Puesto que Cristo ha resucitado,
el mundo está en marcha y no lo detendrán
las conquistas logradas,
ni los intereses de los vencedores.

Puesto que Cristo ha resucitado,
estamos en transformación permanente
y es preciso cambiar el mundo
desde sus cimientos.
Puesto que Cristo ha resucitado,
hay un amor y una casa ¡para todos!.

Puesto que Cristo ha resucitado,
creemos en una Tierra Nueva.
Y porque creemos y esperamos,
no tenemos nada que conservar.

Y afirmamos que, el mejor modo
de conseguirlo todo,
es perderlo todo por una sola cosa.

Francisco Loidi.

PASCUA 4: EL CIRIO PASCUAL

Es el símbolo más destacado del Tiempo Pascual. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", de cera. El producto de las abejas. El cirio más importante es el que se enciende en la vigilia Pascual como símbolo de cristo – Luz, y que se sitúa sobre una elegante columna o candelabro adornado.
El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la Pascua del Señor Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza nueva en el año concreto que vivimos. Al Cirio Pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.
En la procesión de entrada de la Vigilia se canta por tres veces la aclamación al Cristo: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes y las luces de la iglesia. Luego se coloca el cirio en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.
El Cirio Pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés. Una vez concluido el tiempo Pascual, conviene que el Cirio se conserve dignamente. El Cirio Pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.

lunes, 25 de abril de 2011

PASCUA 3: PREGÓN PASCUAL (II)

¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.
Ésta es la noche
de la que estaba escrito:
«Será la noche clara como el día,
la noche iluminada por mí gozo.»
Y así, esta noche santa
ahuyenta los pecados,
lava las culpas,
devuelve la inocencia a los caídos,
la alegría a los tristes,
expulsa el odio,
trae la concordia,
doblega a los poderosos.
En esta noche de gracia,
acepta, Padre santo,
este sacrificio vespertino de alabanza
que la santa Iglesia te ofrece
por medio de sus ministros
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.
Sabernos ya lo que anuncia esta columna de fuego,
ardiendo en llama viva para gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz,
no mengua al repartirla,
porque se alimenta de esta cera fundida,
que elaboró la abeja fecunda
para hacer esta lámpara preciosa.
¡Que noche tan dichosa
en que se une el cielo con la tierra,
lo humano y lo divino!
Te rogarnos, Señor, que este cirio,
consagrado a tu nombre,
arda sin apagarse
para destruir la oscuridad de esta noche,
y, como ofrenda agradable,
se asocie a las lumbreras del cielo.
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
ese lucero que no conoce ocaso
y es Cristo, tu Hijo resucitado,
que, al salir del sepulcro,
brilla sereno para el linaje humano,
y vive y reina glorioso
por los siglos de los siglos.
Amén.

PASCUA 2: PREGÓN PASCUAL (I)

Exulten por fin los coros de los ángeles,
exulten las jerarquías del cielo,
y por la victoria de Rey tan poderoso
que las trompetas anuncien la salvación.
Goce también la tierra,
inundada de tanta claridad,
y que, radiante con el fulgor del Rey eterno,
se sienta libre de la tiniebla
que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
revestida de luz tan brillante;
resuene este templo con las aclamaciones del pueblo.
En verdad es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto del corazón
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.
Porque él ha pagado por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán
y, derramando su sangre,
canceló el recibo del antiguo pecado.
Porque éstas son las fiestas de Pascua,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.
Ésta es la noche
en que sacaste de Egipto
a los israelitas, nuestros padres,
y los hiciste pasar a pie el mar Rojo.
Ésta es la noche
en que la columna de fuego
esclareció las tinieblas del pecado.
Ésta es la noche
en que, por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo
son arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y son agregados a los santos.
Ésta es la noche
en que, rotas las cadenas de la muerte,
Cristo asciende victorioso del abismo.
¿De qué nos serviría haber nacido
si no hubiéramos sido rescatados?
¡Qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros!
¡Qué incomparable ternura y caridad!
¡Para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!
Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

PASCUA 1: ¿QUÉ ES LA PASCUA?

El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego = "pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de un solo y único día festivo, como un gran domingo" (Normas Universales del Año Litúrgico, n 22).
El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta Pentecostés.
Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado de la muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por medio del Espíritu que Cristo le dio el día del primer Pentecostés. El origen de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico. Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor, que pertenece al misterio de la Pascua del Señor. Y concluye todo con la donación del Espíritu en Pentecostés.

sábado, 23 de abril de 2011

SEMANA SANTA 10: SONETO

No me mueve, mi Dios, para quererte
El cielo que me tienes prometido,
Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido.
Muéveme el ver tu Cuerpo tan herido,
Muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu Amor, y en tal manera
Que aunque no hubiera cielo yo te amara
Y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
Pues aunque lo que espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.

(Anónimo)